Golfo negro. Entrevista a Raquel Perier, una activista socioambiental a tiempo completo. 

Por Mariano Novas

  • La aprobación de dos proyectos hidrocarburíferos bajo el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) en el Golfo San Matías representa una amenaza grave para el ecosistema marino y para las economías locales basadas en la pesca y el turismo.
  • Raquel Perier y la comunidad costera sostienen desde hace décadas una defensa activa del golfo, articulando conocimiento científico, activismo y organización territorial.
  • Se denuncia la falta de participación ciudadana y el desmantelamiento de normas ambientales, reclamando una transición energética justa, construida desde y con las comunidades.

Fuente: Multisectorial Golfo San Matías (2025)

Pese a las distancias y las geografías diversas, los municipios de Ibicuy (Entre Ríos), Añelo (Neuquén) y Sierra Grande (Río Negro) comparten un destino común: se encuentran en permanente transformación por el boom del fracking en Vaca Muerta. En los humedales de Ibicuy se extraen miles de toneladas de arenas silíceas que son transportadas en camiones hasta Añelo donde se fractura la roca madre para extraer crudo. La producción no convencional se multiplica y el sector quiere aprovechar el salto exportador antes que la transición energética se imponga. El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) impulsado por Javier Milei en 2024 habilitó dos grandes inversiones de infraestructura con el propósito de multiplicar las exportaciones -un oleoducto, una terminal de crudo y una planta de licuefacción de GNL- que desembocan en el corazón del Golfo de San Matías, específicamente en las proximidades de Sierra Grande, Provincia de Río Negro. 

En 1999, los pobladores del Golfo San Matías lograron un hito sin precedentes: la sanción de la Ley Provincial N.º 3308, que protegía la biodiversidad costera y restringía las actividades petroleras. Sin embargo, en 2022 la norma fue derogada de un plumazo, en detrimento del principio de no regresividad ambiental, que impide retroceder en los niveles de protección alcanzados. Ahora, en ese mismo lugar, se proyecta la construcción del puerto petrolero más importante de la región. El golfo, que alguna vez fue un ecosistema resguardado por ley, está a punto de convertirse en el caño de escape de la economía nacional.

Raquel Perrier conoce el golfo desde hace más de cuatro décadas. Llegó a la zona en 1979 tras recibirse en la Universidad Nacional de La Plata como doctora en Biología y junto a su compañero se dedicó al estudio del ecosistema marino, especialmente de la merluza. Hoy se define como una activista socioambiental a tiempo completo. Participa en la organización Multisectorial Golfo San Matías y conduce el programa radial Entre mareas. Con los pies en la costa defiende al Golfo San Matías frente al avance de la industria petrolera. Su advertencia es clara y urgente: el ecosistema marino está en serio peligro. 

Para comenzar me gustaría que me cuentes un poco sobre tu trayectoria personal.

Mi nombre es Raquel, estudié ecología y recursos naturales renovables en la Universidad de La Plata y después hice mi Doctorado en Ciencias Naturales. Durante 38 años fui docente-investigadora de la Universidad Nacional del Comahue, en Río Negro. Puntualmente me vine a trabajar acá [se refiere a San Antonio Oeste, Provincia de Río Negro] en 1979 y siempre pertenecí al Instituto de Biología Marina y Pesquera “Almirante Storni”, que ahora se llama CIMAS, perteneciente al CONICET.

Al principio trabajamos en el estudio de la merluza, básicamente hacíamos muestreos donde determinamos que la población de Merluza era un stock propio del Golfo, esto quería decir que todos los estadios -desde que nace hasta que se desarrolla, se reproduce, descansa y muere- estaban todos dentro del Golfo.

Después hubo algunos problemas desde el punto de vista de la política pesquera y pasamos a trabajar en tiburones, rayas y el pez gallo. Pero todo lo que investigamos lo hicimos con escasos recursos y con los pescadores locales, que fueron clave para recolectar los datos y evaluar el recurso a través de los años.

¿Cuándo empezaste a involucrarte en los temas ambientales? 

Y yo creo que desde el primer momento que empezamos a trabajar en el Instituto en la década del 80. Si bien no estaba estipulado que eso era una cuestión de defensa del ambiente, lo que nosotros hacíamos con el estudio de la merluza -para que no se pescara más de lo debido y que la merluza siguiera en el proyecto de pesca de esta localidad- todos estuvimos haciendo siempre una defensa del ambiente. Con mis amigos del Instituto, nos reuníamos con nuestros hijos los fines de semana para hacer limpieza de todas las botellas que tiraban en la marea, de toda la basura que había en la costa, como cajones de pescado, y los juntábamos para llevar al basurero para que nuestros hijos disfrutaran de la marea, pero también para que disfrutaran todos los vecinos. Realizamos charlas en las escuelas explicando qué significaba la marea, cuántas eran las especies del golfo, qué importancia tenía conservar la biodiversidad. Y esa era parte de nuestra militancia, toda una época en que se podía militar en partidos políticos, entonces trasladamos toda esa participación y esa necesidad de establecernos en relación con la sociedad a través de nuestro propio trabajo. No te podría decir una fecha exacta, pero yo creo que desde que vinimos a vivir acá cuidamos el ambiente. 

Más allá del trabajo o la investigación, siempre estuve en relación con el mar. Nos juntábamos a la tarde a tomar mate, a pescar, en fin, todas nuestras actividades eran ahí, cerca. Era nuestra vida, nos dedicamos a trabajar en esto. Teníamos hijos que trabajaban con nosotros porque salían a hacer los muestreos porque a veces, cuando no había técnico, yo llevaba a mis hijos para que anotaran los datos mientras yo tomaba las muestras o salían a pescar con nosotros.

¿Cómo y cuándo llega la cuestión petrolera al Golfo?

En enero de 1995. Ahí se empezó a decir que YPF -que no tenía nada de nacional, ya había sido privatizada- quería construir un oleoducto que iba a venir desde Rincón de los Sauces hasta las grutas para exportar petróleo.

Esta noticia generó una real revolución en el pueblo entero y en el Instituto de Biología, todos los que estábamos trabajando nos unimos en trabajar en esta cuestión, en decirle no al Golfo Negro y sí al Golfo Azul. Pero también teníamos apoyo político. El gobernador (Pablo Verani, UCR, 1995-1999, 1999-2003) estaba en desacuerdo y también los senadores y los legisladores provinciales. Los intendentes de la zona se involucraron mucho con nosotros, como el de Conesa y el de San Antonio. O sea, que las manifestaciones que hacíamos eran muy importantes porque la población entera hablaba de que no tenía que haber un oleoducto. Bueno, para que te des una idea, juntamos en el verano unas 10.000 firmas que se las entregamos personalmente al Presidente de la Nación (Carlos Menem), que estaba de visita acá por Patagones. 

El diario regional no dejaba de hablar de este proyecto con una posición crítica al oleoducto. Todos estábamos continuamente hablando en contra. No había gente que dijera, «Sí, esto va a traer trabajo, sí, esto va a traer mejoras.» No, era directamente “No al Golfo Negro”. Y se paró. Sin una ley específica logramos cancelar la iniciativa (Ver figura Nº1). Y estoy convencida de que fue por la manifestación pública. Fue la salida a la calle de todas nosotras. Por ejemplo, los chicos salían de la escuela y salíamos a pintar murales, todos con “no al oleoducto”. En la escuela se hablaba, nosotros íbamos a dar charlas con los docentes, es decir, había todo un acuerdo social en que no teníamos que permitirlo.

Figura Nº1 Diario La Mañana del Sur (1995)

Fuente: Archivo de la Multisectorial Golfo San Matías (1995)


¿Y cómo llegan a la sanción de la Ley 3308?

En 1999 comenzaron nuevamente las voces que decían que iban a construir un oleoducto, que efectivamente se iba a hacer. Y ahí empezó otra vez la movida. Los clubes de barrio, las organizaciones eclesiásticas, todos participaron. Incluso los partidos políticos estaban todos diciendo no. Ahí el que tomó la posta fue el legislador provincial Alfredo Lasalle, era un legislador radical de San Antonio Oeste, fue él quien propuso la ley 3308 y esa ley fue aceptada por unanimidad en la legislatura de la provincia de Río Negro y esa ley prohíbe que haya en cualquier parte del Golfo tareas de prospección, de exploración y de extracción hidrocarburífera. Nada, ni transporte ni exploración. Ni tampoco puerto, por supuesto. Y así en el año 1999 con esta ley 3308 nos quedamos tranquilos y comenzamos a crecer en nuestras otras actividades como el turismo en Las Grutas, tenemos una pesca industrial, tenemos una pesca artesanal. 

Aquí el turismo empezó a crecer y a crecer, se establecieron los operadores turísticos, comenzaron a haber negocios, ya la temporada no era solamente estival, sino también durante todo el año. Hace un par de décadas, comenzaron a aparecer también las ballenas que empezaron a venir a la zona, empezaron a hacer toda la migración desde la zona de península Valdés hacia el norte del Golfo San Matías y eso también fue un realmente un boom para el turismo porque ya entonces no fue solamente la temporada estival sino también fue la temporada invernal. Hoy estamos en junio, pero los primeros días de mayo estuvimos presenciando ya la llegada de las ballenas.

Y cada vez más, es un lugar donde no hay tráfico marítimo, donde no hay nada que moleste a la migración de las ballenas desde Punta Valdés hasta aquí. O sea, que en realidad crecimos en ese ambiente limpio. Tampoco es que no esté contaminado, porque el turismo también contamina y la pesca también contamina, pero son actividades que se pueden modificar, se puede prever y se puede corregir el grado de contaminación, con educación, con una buena cantidad de propuestas que se hagan desde el turismo.

De un día para el otro, entre gallos y medianoche, en 2022 la legislatura derogó la ley 3308. Evidentemente era un plan que tenían desde el ejecutivo provincial, porque en dos días se modificó la ley y en septiembre se la bajó definitivamente. Salvo una persona, un solo legislador que votó en contra, todo el resto votó a favor de la ley. Nosotros hicimos una solicitud judicial para que se nos considerara, nos dijeron que no nos podían considerar, no había nada sobre qué armar ni recurso de amparo ni absolutamente nada, no se podía. 

No sé si recordás, pero un tiempito después que aprobaron la modificación de la ley 3308, hubo un pequeñísimo derrame en Catriel (Río Negro, ver Figura Nº2) y para contenerlo pusieron una pelopincho, porque no había malla de contención, entonces yo digo: «¿se imaginan cómo van a contener cualquier desperfecto en el mar?”

Figura Nº2 Derrame en la localidad de Catriel (2021)

Fuente: Diario Río Negro (Oscar Livera, 2021)

¿Cuáles son los riesgos que enfrenta el Golfo con los proyectos aprobados en el RIGI?

Como bióloga te puedo decir que no existe en el mundo ningún puerto petrolero que por sí mismo no sea contaminante. Pero no contaminante porque haya un derrame o porque haya un desenganche entre los caños, sino porque el lugar estará en constante movimiento por las olas. Bueno, eso por sí mismo es contaminante porque es un ambiente sucio, porque aparte está lo que traen los barcos, lo que tiran al mar, el gasoil o lo que utilizan para el movimiento del transporte y el transporte mismo. Ni decir que un derrame aquí tendría un impacto irreversible que afectaría el Golfo durante décadas.

Te dicen que no va a pasar nada, que no va a haber nunca un accidente, que va a estar todo calculado y que las máquinas van a ser perfectas y el ser humano también. Aunque eso sea así yo diría que igualmente va a ser un ambiente contaminado, que va a terminar perjudicando el ecosistema. La instalación de un puerto petrolero va a terminar con muchas especies de algas, también va a haber problemas con los peces y ni hablar de los mamíferos, porque los mamíferos marinos van a ser los más perjudicados porque son muy sensibles, muy vulnerables y utilizan una zona muy costera, muy cercana a la costa para trasladarse y para venir con sus ballenatos. Están justo en el camino, su camino, su ruta migratoria está justo donde van a estar los barcos de licuefacción o el puerto petrolero.

Y fíjate la contradicción de las autoridades y la ignorancia. Simultáneamente con el proyecto del oleoducto y el puerto petrolero, se aprobó la creación del Parque Nacional Islote Lobos, ubicada a pocos kilómetros hacia el norte, que pretende conservar las especies, sobre todo mamíferos marinos del golfo. ¿De qué estamos hablando? Eso es imposible de considerar. Esa zona es donde se juntan los juveniles de merluza, los que después van a dar la posibilidad de un stock futuro posible de ser pescado. Lo mismo pasa con los ballenatos.

Figura Nº3  Infraestructura aprobada por el RIGI 

Fuente: Elaboración propia

Ante el retroceso de las normas ambientales, ¿cómo se sigue? 

Mirá esto no termina en el oleoducto. Ellos buscan explotar el petróleo del Mar Argentino, por eso a lo largo de toda la costa atlántica hicimos una red de comunidades costeras (Buenos Aires, Río Negro, Chubut y Santa Cruz) donde seguimos detalladamente la exploración sísmica, así que todos armamos una red donde nos juntamos anualmente y activamos por un mar libre de petroleras y un Golfo Azul para siempre.  

Acá hacemos reuniones, hacemos marchas que no siempre son numerosas y hacemos festivales. Pero el tema es cómo hacemos para transicionar hacia comunidades que tengan realmente capacidad para tomar decisiones. Mirá, Argentina firmó el Acuerdo de Escazú, tenemos artículos de la Constitución que resguardan los derechos colectivos, tenemos leyes ambientales que nos protegen y nada se tiene en cuenta, nada se respeta. Las audiencias públicas que están haciendo son una pantomima. Estamos viviendo sin respeto alguno de las leyes que hemos construido durante años y que hemos firmado en forma internacional. No se nos comunica absolutamente nada, simplemente se les envía una orden de desalojo a las comunidades y encima de eso se mete toda la policía y todas las armas como que estuvieran frente al enemigo. Por eso me parece que en realidad está fallando la democracia representativa, porque no lo es, porque ya no nos representan, y tampoco hay democracia participativa. Entonces, están fallando, yo creo que están fallando los pilares que nos sostienen. 

¿Cómo vamos a salir si no es comunitariamente y generando energías que sean distintas al combustible fósil? No le podemos decir a la gente, «Deje de usar el petróleo, deje de usar el gas.» Porque sabemos que no va a ocurrir. Entonces, ¿qué hacemos? Parar el mundo, es imposible. Pero estoy convencida que necesitamos acciones que nos permitan mejorar las condiciones y que con el viento que tenemos, con la cantidad de luz que tenemos, buscar otras alternativas que nos acompañen comunitariamente y que podamos hacerlo así de comunidad en comunidad.

Movilización en el Golfo San Matías (2025)

Fuente: Archivo de la Multisectorial Golfo San Matías (2025)

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