Deforestación y usos suelo: implicancias territoriales en el este tucumano

Por David Alfredo Montenegro[1]

Te mencionamos tres ideas principales sobre la nota:

  • En las últimas décadas, el este de Tucumán ha sido escenario de una transformación profunda producto de la expansión de la frontera agropecuaria. Lo que antes era un mosaico de bosques nativos hoy parece dominado por el monocultivo de soja. Entre 1976 y 2024, la superficie cultivada en los departamentos de Burruyacu y Cruz Alta se triplicó, a costa de la deforestación de más de 300.000 hectáreas de bosque nativo.
  • El modelo agroproductivo dominante no mejoró la infraestructura ni las condiciones de vida locales, pero sí acentuó la degradación ambiental y la desigualdad territorial.
  • Aunque Tucumán cuenta con un Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos desde 2010, este no ha sido actualizado, incumpliendo la normativa vigente. En un contexto nacional de retroceso en materia ambiental, la protección de los bosques son acciones prioritarias e impostergables.

Fuente: archivo personal de David Montenegro

Introducción

En las últimas décadas, el este de Tucumán ha sido escenario de una transformación profunda y silenciosa: la expansión de la frontera agropecuaria. Lo que antes era un mosaico de bosques nativos hoy parece dominado por el monocultivo de soja, grandes superficies deforestadas y un modelo productivo que prioriza la rentabilidad sobre la sostenibilidad. Esta transformación no solo modificó el paisaje, sino que también generó impactos ambientales, sociales y económicos de largo alcance.

Este proceso de cambio en el uso del suelo no surgió de manera espontánea. Se gestó a partir de múltiples factores: crisis económicas, políticas estatales, avances tecnológicos, y, sobre todo, la lógica extractivista que domina gran parte del modelo agroexportador argentino. En departamentos como Burruyacu y Cruz Alta, la elevada deforestación (316.000 hectáreas entre 1976 y 2024) y la concentración de tierras se tradujeron en una mayor desigualdad territorial y en una creciente presión sobre los ecosistemas locales, sin que esto haya significado mejoras sustanciales en la calidad de vida de sus habitantes

Frente a este panorama, el presente trabajo propone una mirada crítica sobre las implicancias territoriales de estos procesos. A través del análisis histórico y geográfico, y del seguimiento de políticas ambientales clave, se busca comprender cómo se ha reconfigurado el este tucumano y qué desafíos impone este nuevo orden territorial. Entender estos cambios es clave para diseñar políticas de desarrollo territorial que incorporen a las poblaciones locales y mejoren las condiciones de vida de los habitantes

Los inicios

La expansión de la frontera agropecuaria en la región chaqueña del noroeste argentino tuvo sus inicios hacia fines de la década de 1960. La crisis de la agroindustria azucarera tucumana en 1966 generó efectos sobre la dinámica económica y social provincial como consecuencia de la intervención estatal. En el este tucumano, el primer proceso expansivo tuvo epicentro en la colonia de La Ramada de Abajo, en el departamento Burruyacu, donde los pioneros fueron los colonos españoles radicados allí y los cambios más notables en el uso del suelo entre 1960 y 1980 se produjeron en la llanura oriental tucumana con el paso del uso del suelo pecuario-forestal hacia un uso agrícola, centrado en la producción de granos, promoviendo la reconversión productiva (Madariaga 1998, Rivas 2013).

El avance de la superficie agrícola se intensificó a partir de 1976, incentivado por el aumento de los precios del grano de soja y las mejoras tecnológicas que atrajeron a nuevos inversores de diferentes ramas (financiera, comercial, etc.) y profesionales provenientes de Buenos Aires y Córdoba, sumado a la entrada de agricultores franceses. De manera que, en algunos departamentos del este tucumano, como Burruyacu y Cruz Alta, la deforestación se inició de manera muy temprana.

Figura 1: Localización del área de estudio. Departamentos Burruyacu y Cruz Alta

Las necesidades del mercado impulsaron en el NOA y en el este tucumano diversos elementos nuevos. La inserción de estos factores que se hicieron presentes desde fines de los años 1970 no ha contribuido al desarrollo territorial de la región, ya que no hubo mejoras concretas en la infraestructura local, ni en los servicios (Madariaga 1998). Además, este acelerado incremento de la actividad agrícola en las regiones semiáridas se relaciona con el reemplazo de bosque por el cultivo de soja, generando un impacto ambiental cuyas consecuencias se reflejan en la pérdida de biodiversidad, la erosión y la contaminación del suelo, entre otros problemas.

Si bien el cambio más notable se produjo a partir de la expansión de la soja (que pasó de ser un cultivo marginal hasta 1970 a convertirse en el principal producto agrícola en Argentina en la actualidad), también hubo cambios muy profundos en otras producciones regionales como la vid, olivos, arroz, entre otras. Casi todas las provincias fueron afectadas por los cambios, aparecieron nuevos productores, algunos antiguos se adaptaron a las nuevas condiciones, se expandió el mercado de insumos y tecnologías y se presionó fuertemente sobre los servicios y recursos ambientales (Reboratti 2008).

La frontera agropecuaria se expandió en el norte de Argentina debido a una conjunción de factores: un ciclo climático más húmedo, el intento de reconversión de algunas economías regionales por las sucesivas crisis que venían afrontando, el aumento del precio de los granos y el bajo valor de las tierras agrícolas (Madariaga 1998, Giarraca y Teubal 2010, Reboratti 2006). Este proceso de agriculturización generó como consecuencia un intenso proceso de deforestación asociado al avance de la frontera agropecuaria. Tal avance no fue impulsado por la población rural local, sino que fue resultado de la expansión de empresas agrícolas extrarregionales, dedicadas a la producción de commodities (Paolasso y Krapovickas 2013).

Figura N°2: Empresa de servicios agrícolas en la zona de Las Cejas, Tucumán. Fuente: archivo personal de David Montenegro

Deforestación y cambios de usos del suelo

En el noreste de la provincia de Tucumán, los departamentos de Burruyacu y Cruz Alta se destacaron por ser algunas de las zonas donde la expansión agrícola fue más temprana y pronunciada. Entre 1975 y 2024, la superficie cultivada en estos territorios se triplicó, pasando de 130.000 a 325.500 hectáreas. Esta expansión se sostuvo principalmente a través de la deforestación del bosque nativo, especialmente entre mediados de la década de 1970 y principios de los años 1990. En total, entre 1976 y 2024 se desmontaron 331.047 hectáreas en los departamentos de Burruyacu y Cruz Alta, aunque la mayor parte de la superficie —297.591 hectáreas— fue deforestada entre 1976 y 1996 (ver figura a continuación).Figura N°3: superficie deforestada en los Departamentos Burruyacu y Cruz Alta entre 1976 y 2024.

Fuente: Vale, L., Noé Y. y Elena H. (2024).

Esta área se inserta en la subregión del Chaco Semiárido, la cual limita con las Yungas y el Monte, y ocupa sectores de las provincias de Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Luis y Córdoba. En ella predominan en su mayor extensión el bosque chaqueño y antes de la intervención del hombre contaba con un estrato superior dominado por el quebracho colorado santiagueño y el quebracho blanco, que superaba los 20 metros de altura (Torrella y Adámoli 2006).

Si bien el potencial productivo de la región es alto, la degradación de los recursos naturales y de su biodiversidad han llegado a un punto de daño irreversible. Tanto la desertificación en la porción occidental de la región como las inundaciones recurrentes en su parte oriental acentúan la pobreza de las comunidades y su marginalización económica, factores que finalmente dan lugar a migraciones hacia los cinturones urbanos de pobreza.

Figura N°4: superficie deforestada en los Departamentos Burruyacu y Cruz Alta entre 1976 y 2024, más el remanente de vegetación natural. Fuente: Vale, L., Noé Y. y Elena H. (2024) y Madariaga, H. (2024).

Sin embargo, durante estas últimas décadas no se han cuestionado los modelos económicos que producen desigualdad. El modelo extractivista profundiza las desigualdades sociales. Desde las últimas décadas del siglo XX, los sectores rurales argentinos vienen siendo escenario de profundas transformaciones ligadas a la expansión de actividades intensivas en el uso del capital, que se pueden caracterizar como extractivas (Krapovickas et al 2019).

Tanto en el noroeste como en la región pampeana son visibles las consecuencias de estas actividades productivas, como los procesos de acaparamiento, la privatización y la concentración de la tierra (Reboratti 2006, Rivas y Natera Rivas 2009, Krapovickas et al 2019), implicando la pérdida de medios de vida para las poblaciones campesinas e indígenas (Bolsi y Paolasso 2009).

Figura N°5: Cultivos predominantes en los Departamentos Burruyacu y Cruz Alta. Fuente: Madariaga, H. (2024) y RIDES.

La normativa ambiental en el centro de la discusión

En el año 2002 se sanciona la Ley General del Ambiente, N.º 25.675, la cual establece los objetivos, los principios y los instrumentos de la política y la gestión ambiental. Se trata de la ley marco que articula todo el sistema regulatorio de presupuestos mínimos de protección ambiental. Determina los instrumentos de la política y la gestión ambiental, como el ordenamiento ambiental del territorio, la evaluación de impacto ambiental, el sistema de control sobre el desarrollo de las actividades antrópicas, la educación ambiental, el sistema de diagnóstico e información ambiental y el régimen económico de promoción del desarrollo sustentable.

A partir de la Ley General del Ambiente (2002) surgen numerosas normas de presupuestos mínimos de protección ambiental (Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable 2012). Una de ellas, sancionada en el año 2007, es la Ley N.º 26.331 de “Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos”. Esta ley “establece los presupuestos mínimos de protección ambiental para el enriquecimiento, la restauración, conservación, aprovechamiento y manejo sostenible de los bosques nativos, y de los servicios ambientales que éstos brindan a la sociedad” (Ley N.º 26.331 2007).

La principal razón por la cual se sanciona la Ley 26.331 es la importante reducción espacial de los bosques nativos de la Argentina, debido a diversas causas, entre las cuales la más importante es el avance de la frontera agropecuaria. Los bosques nativos de Argentina fueron sometidos a severos procesos de degradación, hecho que favorece a la pérdida de biomasa y deriva en el empobrecimiento biológico que compromete su capacidad de proporcionar bienes y servicios. Las regiones forestales más afectadas por degradación son el Parque Chaqueño y las Yungas (Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable 2016). Los procesos de degradación han favorecido la pérdida de biomasa, generando bosques empobrecidos.

Uno de los instrumentos más importantes y representativos de la ley es el Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN), definido como «la norma que zonifica territorialmente el área de bosques nativos existentes en cada jurisdicción de acuerdo a las diferentes categorías de conservación basada en los criterios de sostenibilidad ambiental»: Categoría I, áreas de muy alto valor de conservación que deben mantenerse como bosques; Categoría II, áreas de valor medio a alto de conservación, donde el aprovechamiento es posible pero no el desmonte; y Categoría III, área de bajo valor de conservación que pueden ser transformadas en su totalidad (Aguiar et al 2018). Además, cada jurisdicción deberá revisar y actualizar periódicamente el OTBN en su territorio.

En cumplimiento de la ley nacional, la provincia de Tucumán aprobó su OTBN mediante la ley Nº 8304 del año 2010. Sin embargo, han pasado 15 años y no se ha realizado la correspondiente actualización de esta. A pesar de haberse iniciado el proceso de revisión y actualización (con el plazo ya vencido) en el año 2017, el mismo no ha sido finalizado y aún no se cuenta con un nuevo instrumento de reglamentación.

Esto sucede en un contexto de negacionismo del cambio climático, donde las políticas de protección ambiental están siendo desmanteladas por el actual gobierno nacional, como, por ejemplo, a través del decreto 888/2024 que eliminó el Fondo Fiduciario para la Protección Ambiental de los Bosques Nativos (FOBOSQUE), establecido en 2018 por la Ley 27.431 a los fines de facilitar la administración del Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos (FNECBN) creado por la Ley 26.331, y los fondos destinados a cumplir con el Acuerdo de París en lo que respecta al Plan de Acción Nacional de Bosques y Cambio Climático, tal como denuncia la Fundación Vida Silvestre el 8 de octubre de 2024[2].

¿Por qué es importante conservar y proteger los bosques nativos?

La superficie cubierta por vegetación natural remanente en los Departamentos Burruyacu y Cruz Alta es de 143.200 hectáreas y la mayor porción se encuentra sobre las Sierras del Nordeste de la provincia de Tucumán, donde, además, se encuentra la cabecera de las principales cuencas hídricas del sector oriental de la provincia.

El bosque nativo cumple una función muy importante para cualquier ecosistema. Garantiza la biodiversidad, actúa como regulador térmico, protege los causes de los ríos y juega un rol fundamental en la conservación del paisaje.

En áreas donde las precipitaciones son escasas o estacionales, el valor de los recursos hídricos asciende notablemente, siendo un recurso escaso y con grandes demandas. Además, en la estación lluviosa, muchas veces la escasez se transforma en exceso y genera desbordes, inundaciones y deslizamientos por la ausencia de una cobertura vegetal que genere retención.

Es por ello que resulta imperioso proteger aquellas áreas (por más pequeñas que sean y fragmentadas que se encuentren) que aún poseen vegetación natural. Inclusive, ir un paso más allá, avanzando con estrategias de restauración para incrementar cada vez más la superficie boscosa.

Figura N°6: remanente de vegetación natural y cursos de agua. Fuente: Instituto de Estudios Geográficos (UNT).

Bibliografía

Aguiar, S. et al (2018) “¿Cuál es la situación de la Ley de Bosques en la Región Chaqueña a diez años de su sanción? Revisar su pasado para discutir su futuro”. Ecología Austral 28:400-417. Agosto 2018. Asociación Argentina de Ecología.

Bolsi, A. y Paolasso, P. (2009) (Comp.) Geografía de la pobreza en el Norte Grande Argentino. CONICET, PNUD y Universidad Nacional de Tucumán. San Miguel de Tucumán, Argentina.

Giarracca, N. y Teubal, M. (2010). Disputas por los territorios y recursos naturales: el modelo extractivo. ALASRU, Análisis latinoamericano del medio rural (5), 113 – 133.

Krapovickas, J., Mikkelsen, C. y Garay, A. (2019) “Lo rural fragmentado. Evidencias en el NOA y en la región pampeana”. En P. Paolasso, F. Longhi y G. Velázquez(coord.) Desigualdades y fragmentación territorial en la Argentina durante la primera década del siglo XXI. (1ª ed., pp. 59-95). Imago Mundi.

Ley General del Ambiente Nº 25.675 (2002).

Madariaga, M. (1998). Transformaciones de las estructuras agrarias en el borde occidental del Gran Chaco Argentino. [Tesis Doctoral]. Universidad Nacional de Tucumán, Facultad de Filosofía y Letras.

Madariaga, H. (2024). Mapa de Usos de la Tierra Tucumán 2024 [Dataset]. http://vport.herrera.unt.edu.ar:8894/mapoteca_ieg.html

Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable (2016). Informe del Estado del Ambiente 2016. Buenos Aires, Argentina.

Paolasso, P., Krapovickas, J. y Gasparri, N. (2012). “Deforestación, expansión agropecuaria y dinámica demográfica en el chaco seco argentino durante la década de los noventa”. Latin american research review, 47(1).

Paolasso, P. y Krapovickas, J. (2013). “Avance de la Frontera Agropecuaria y Transformaciones Demográficas en el Chaco Seco Argentino durante la Primera Década del Siglo XXI”. En:  N. Formiga y E. Garriz (comp.) XII Jornadas Argentinas de Estudios de Población (1ed., pp. 1366-1399).

Paolasso, P. y Longhi, F. (2019) “Territorio, brechas, fragmentación y desigualdad territorial. Su aplicación al devenir del territorio argentino”. En P. Paolasso, F. Longhi y G. Velázquez (coord.) Desigualdades y fragmentación territorial en la Argentina durante la primera década del siglo XXI. (1ª ed., pp. 1–14). Imago Mundi.

Reboratti, C. (2006). “La Argentina rural entre la modernización y la exclusión”. En A. Geraiges de Lemos, M. Arroyo, M. Silveira (Comp.). América Latina: cidade, campo e turismo. CLACSO.

Reboratti, C. (2008). La expansión de la soja en el norte de la argentina: impactos ambientales y sociales. CONICET.

Rivas, A. (2013). “Irrupción del modelo sojero en el ambiente oriental de la provincia de Tucumán”. En N. Giarraca y M. Teubal (comp.) Actividades extractivas en expansión: ¿reprimarización de la economía argentina? (1a ed., pp. 119-134). Antropofagia.

Rivas, A. y Natera Rivas, J. (2009). “La distribución de la tierra en el Norte Grande Argentino: persistencias y cambios”. En Baetica, (31), 91-113.

Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable (2012). Informe del Estado del Ambiente 2012. Buenos Aires, Argentina.

Torrella, S. y Adámoli, J. (2006). “Situación Ambiental de la Ecorregión del Chaco Seco”. En Brown, A., U. Martinez Ortiz, M. Acerbi y J. Corcuera (Eds.), La Situación Ambiental Argentina 2005. Fundación Vida Silvestre Argentina, Buenos Aires, 2006.

Vale, L., Noé Y. y Elena H. (2024). Desmontes del NOA 1976 – 2024 [Dataset]. IDESA. http://geoportal.idesa.gob.ar/layers/geonode%3Adesmontenoa2024_inters_dptos

https://www.vidasilvestre.org.ar/?27840/Un-nuevo-ataque-a-la-conservacion-y-uso-sustentable-de-nuestros-bosques-nativos-El-Poder-Ejecutivo-Nacional-elimino-el-Fondo-Fiduciario-de-la-Ley-de-Bosques


[1] David Alfredo Montenegro (david.montenegro@filo.unt.edu.ar)  es Profesor en Geografía por la Universidad Nacional de Tucumán y Doctorando en Ciencias Sociales con orientación en Geografía (UNT). Becario Doctoral CONICET por temas estratégicos 2020 – 2026 (INTEPH, CONICET – UNT) trabajando con el tema: “Territorio y Desarrollo Local: Transformaciones Territoriales en el Semiárido Oriental de la Provincia de Tucumán a partir de la Década de 1990”. Docente e investigador del Departamento de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán. Jefe de Trabajos Prácticos en las cátedras “Técnicas de Representación Cartográfica I y II”. Secretario del Departamento de Geografía por el período 2024 – 2026. Ha publicado y participado en diversas revistas y congresos. Ha sido integrante de numerosos proyectos de investigación. Fue beneficiado con una beca de investigación del proyecto Highlands.3 – Collective Approach of Research and Innovation for Sustainable Development in Highlands (H2020-MSCA-RISE) financiado por el programa Horizon 2020 de la Unión Europea bajo el acuerdo Marie Skłodowska-Curie No. 872328 desde el 26 de marzo al 4 de septiembre de 2024 en el Instituto Interdisciplinario de Estudios de Montaña (IGF) perteneciente a la Academia Austríaca de Ciencias (ÖAW) en la ciudad de Innsbruck, Austria.

[2] https://www.vidasilvestre.org.ar/?27840/Un-nuevo-ataque-a-la-conservacion-y-uso-sustentable-de-nuestros-bosques-nativos-El-Poder-Ejecutivo-Nacional-elimino-el-Fondo-Fiduciario-de-la-Ley-de-Bosques

Deja un comentario