Conversatorio: «Democracia y ambiente en disputa»
El conversatorio puso en evidencia distintas dimensiones críticas del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), combinando miradas económicas, territoriales y políticas.
En ese marco, Pía Marchegiani, de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales, abrió el debate señalando: “Estamos acá para debatir, aportar ideas y seguir pensando colectivamente qué hacer el día después. Partimos de la preocupación de que el RIGI tiene impactos profundos en el mediano y largo plazo y de que, desde los espacios académicos, necesitamos problematizar y discutir —en serio— cómo salir de este tipo de modelos. Esta impronta, orientada a favorecer a grandes capitales y actores del sector privado, se inscribe en un contexto preocupante de creciente violencia institucional. A nivel nacional, se expresa en la persecución y deslegitimación de periodistas y de quienes piensan distinto. A nivel local, se traduce en prácticas de discriminación, racismo, criminalización de la protesta y en el incumplimiento sistemático de derechos”.
Desde una perspectiva territorial, Evelyn Vallejos, asesora ambiental de la comunidad Atacameños del Altiplano, señaló que el RIGI está impulsando un modelo que desatiende la dimensión social del desarrollo. Según su testimonio, no existe una participación real de las comunidades: las audiencias públicas se convierten en instancias formales vaciadas de contenido, fuertemente controladas —incluso con presencia policial— y con tiempos de intervención extremadamente limitados.
Asimismo, cuestionó la forma en que se evalúan los impactos ambientales. Los estudios se realizan de manera individual por proyecto, sin considerar los efectos acumulativos en los territorios. En el caso del Salar del Hombre Muerto, donde actualmente operan o se proyectan al menos ocho emprendimientos en una misma cuenca, advirtió que no existe una evaluación integral del impacto que esta expansión tendrá sobre el agua y los ecosistemas.
A continuación, Alejandro Gaggero (ETFE) analizó la dimensión fiscal del RIGI y sostuvo que se ha consolidado un esquema con resultados regresivos desde el punto de vista distributivo. En particular, se observa una reducción sostenida de la participación del Estado en el excedente generado por un sector clave, como el petrolero, para la estrategia energética y económica del país.
«Al examinar la evolución de la distribución del valor agregado en el sector, se evidencia una caída significativa en la porción capturada por el Estado nacional desde el inicio del desarrollo de Vaca Muerta. El Estado pasó de apropiarse de alrededor del 45% del valor agregado en 2012 a menos del 20% en 2025, mientras que la participación de las empresas aumentó del 40% a más del 65% en el mismo período. Estos datos muestran una tendencia clara hacia la concentración de los ingresos del sector en actores privados, en detrimento de la capacidad estatal de capturar renta y redistribuirla.«
Para finalizar, Mariano Novas (Área de Ambiente y Política) cerró el conversatorio con una idea que sintetizó los principales ejes del debate: pensar el RIGI a partir de “tres R”.
«En primer lugar, asistimos a una Regresión ambiental y social, en tanto el régimen implica retrocesos en los estándares de protección —como la erosión de la Ley de Glaciares o la flexibilización de resguardos ambientales en territorios sensibles como el Golfo San Matías— y en el reconocimiento efectivo de derechos colectivos. En segundo lugar, una Reprimarización de la economía, caracterizada por un bajo nivel de valor agregado y de generación de empleo, así como por una profundización de la dependencia de actividades extractivas, que hoy representan el 95 % de las inversiones que ingresaron al RIGI. Finalmente, un Riesgo múltiple: no sólo en términos de potenciales litigios internacionales —como los asociados a mecanismos de resolución de disputas inversor-Estado (ISDS) en caso de controversias ambientales o sociales—, sino también como un riesgo democrático, vinculado a la erosión de las instituciones que son clave para acceder a la información, la participación y transparencia.«
Fotos: Soledad Sassani













